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martes, 15 de septiembre de 2020

DISTOPÍA EN TIEMPOS DE PANDEMIA


“Hay sueños felices y sueños temidos; hay sueños confusos y sueños detallados. Y hay realidades que parecen un sueño, una pesadilla, uno de esos catastróficos y decepcionantes.”

    Abro los ojos, muy temprano, como todas las mañanas dominicales en cuarentena desde el mes de marzo, y escucho un eco resonante en las noticias: “Auxilio, auxilio; abran la puerta; se están muriendo”. Abrazo la almohada, giro en mi lecho hacia el otro lado y trato de retomar el sueño que hace un buen rato se me fue, pero insisto en dormir.

    Al cabo de un rato, vuelvo a escuchar el bullicio a todo volumen en la televisión, que queda justo al lado de la mesa familiar, mi madre ya esta caminando hace un buen rato haciendo sus quehaceres, mi tío apresurado preparando el caldo verde, el café y las canchitas, como todo desayuno de domingo; Escucho los murmullos de decepción y colera por parte de ellos. Pero ¿Qué ha pasado, porqué tanta noticia dominical con sonidos de sirenas?, insisto, nuevamente en retomar el sueño que se me fue hace ya un buen rato. Después de tanta insistencia en continuar durmiendo, mi voluntad de hacer las cosas y averiguar que esta pasando me conlleva a levantarme de la cama y dejar la sabana y las almohadas.

    Me aseo el rostro y los dientes; termino la pequeña faena de limpieza, y escucho
inmediatamente el llamado de mi madre tan resonante como un eco: ¡Ha desayunaaar! Me
dirijo a la mesa, miro la televisión y ¡Oh sorpresa noticiera! ¡Primicia calientita! En horas de la
madrugada, La policía había intervenido una discoteca ubicada en el distrito limeño de Los Olivos, ciento veinte muchachos aproximadamente habían estado divirtiéndose y viviendo la vida loca en plena cuarentena; Y, como es sabido en toda intervención policial tienen que caerle de sorpresa a los “angelitos” razón por la que esta intervención no fue ajena a ello; Pues sucede que, en todo ese alboroto sorpresivo, estos muchachos, salieron despavoridos como ovejas frente a lobos, como niños que salen al recreo, como pollos cuando se le abre la jaula; quedaron aglomerados en la pequeña puerta de salida que, por obra y gracia, estaba sellada para no levantar sospechas de dichas actividades ilícitas, y fueron asfixiándose hasta ir muriendo un promedio de trece de ellos, ni bien iban siendo rescatados. Parecía un Caso Utopía allá por el año 2002, donde murieron veinte nueve muchachos, en situaciones de alarma.

¡Decepción total! ¡Indignación! ¡Irresponsabilidad! ¡Abuso de autoridad! Etc. Podemos llamarlo como queramos, en fin, como dijo un escritor hace muchos años: Cada uno juzga desde su posición.

    Es sabido por parte de todos los ciudadanos a nivel mundial, que estos meses estamos pasando días muy difíciles causados por la pandemia del Covid-19, que han comprometido
seriamente la sanidad mundial y que cada día que pasa unas y otras personas estamos luchando y velando por nuestro cuidado en cuanto a la salud, la economía y la seguridad. Eso, se supone, que está yendo de la mano con la responsabilidad, la consciencia, el respeto y otros valores de compañerismo que debemos poseer los peruanos. Pero parece, exceptuando a los ciudadanos que salen a buscar un sustento económico, que a un sector de la población no les interesa cuidar su salud, la de su familia, ni de nadie y menos respetar las reglas y políticas establecidas por los gobiernos de turno; Podemos entonces concluir que estos malos ciudadanos, son pertenecientes a grupos de pensamientos que les gusta practicar “la criollada”, “la viveza”, “A mí no me pasa nada causa” y ahora vemos que tan triste y decepcionante desenlace tuvieron algunos de ellos.

    En una entrevista que realizaron, inmediatamente, a una de las madres, cuya hija también resultó fallecida, la pobre señora sostiene que incitaron u obligaron a su hija ir a la discoteca y ella se fue sin poner resistencia con una de sus queridas amigas. Dicha señorita, señala la madre, era madre soltera con dos hijos, uno de ellos vive con su "yerno" y el otro hijo lo dejó durmiendo en casa de sus padres; ahora quedaron huérfanos. En este pequeño relato podemos sacar muchas conclusiones y analizar profundamente las realidades sociales que vivimos, los cuales nos deben servir mucho para reflexionar críticamente sobre nuestra realidad y tomar medidas urgentes como persona, familia y sociedad; no solo en tiempos de pandemia, sino en todo tiempo.

    Me imagino en los posteriores días, que saldrán defensores a despotricar contra: La Municipalidad Distrital de los Olivos, La Policía Nacional del Perú, La pandemia, El encierro, contra Vizcarra y un sinfín de cosas , tratando de justificar los malos hábitos de malos empresarios y de sus “angelitos fiesteros”, argumentando situaciones como: les llevaron a la fuerza a la discoteca, ellos no quisieron ir, fueron contra su voluntad, el encierro les estaba desesperando e iban enloquecer si no iban a una fiesta, ellos estaban de pasada por ese lugar, han sido buenos hijos, estudiosos, buenos vecinos, etc. En fin, la hipocresía social. Y ¿Qué será de los dueños de la Discoteca? ¿Qué será de los niños huérfanos que quedaron?; Bueno en fin nada justifica la perdida de un ser querido, pero dan ganas de cuestionar la irresponsabilidad del ser querido y no tomar en cuenta los consejos que se les dan en momentos previos a una tragedia.

Escrito el domingo, 23 de Agosto del 2020

viernes, 24 de agosto de 2018

LAS DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

En vista de la nefasta realidad nacional frente a temas de gobernabilidad y administración de justicia; el rumbo de nuestro destino como país es cada vez más incierto.

   Se nos acercan las elecciones municipales; campañas de vaiven y promesas, "cosa que ya es costumbre", todos prometen lo mismo que siempre se ha prometido: mejorar esto, mejorar aquello, inventir en esto, promover aquello, etc. 

  Nos queda solo jugar el juego de la vida, segun los lineamientos de la famosa frase "elegir y ser elegidos", la democracia avala el hecho de acertar o equivocarse en cada voto, lamentablemente siempre fallamos; somos una nación rematada al olvido, el masoquismo es ya costumbre en nosotros; nos gusta que nos mientan, nos gustan que nos culpen, nos gusta que nos mal gobiernen, nos gustan las migajas; como dice la famosa frase: Más me pegas, más te quiero.

    Somos un país esperanzado en que algún día las cosas tienen que cambiar, la corrupción tiene que desaparecer, la pobreza tiene que disminuir, los precios tienen que bajar, las discriminación tiene que extinguirse, las riquezas tienen que ser distribuidas equitativamente entre la población, etc. Para ello buscamos caudillos (outsiders), "lideres" que nos prometan que esto tiene que parar, 'lideres' que hagan frente a tanta injusticia, tanta corrupción, tanta conchudez política, tanta indiferencia.
Lamentablemente en ese afán de buscar dichos 'caudillos', no nos damos cuenta que son la otra cara de la misma moneda. Ya que solo aparecen en tiempos de elecciones, y te juran y te prometen, y te florean que harán grandes cosas y que cambiarán el sistema gubernamental; cuando lamentablemente en temporadas no electorales, no se sabe ni que cosas harán, ni en que negocios andarán.

  Señores, las obras y los hechos de un buen candidato no solo se limitan en prometer que harán cuando estén en el poder, ya que solo son gestiones documentarías de protocolos, tratados, representatividad y firmas, etc. Las obras de un buen candidato hablan por si solas cuando no tienen el poder, cuando son un ciudadano de a pie, cuando sufren con el pueblo, cuando saben lo que es pobreza, lo que es pasar hambre y necesidades, cuando ven que a su lado una familia muere de hambre porque no tiene dinero para comprarse un pan y tienen que darle lo poco que poseen para menguar esa necesidad, cuando saben lo que es emprender un negocio y estar entre el calor y la lluvia para vender ese producto, cuando empiezan a ganar su dinero desde cero y no lo obtiene a través de herencias, negocios turbios, depredación forestal o mediante el arrebato a un tercero. etc.

!Señores! Un buen candidato hace obras los 365 días del año(desde alcanzarle un vaso de agua al sediento, darle trabajo a las personas, asistir a los enfermos, enseñar a los que no saben, etc.), Y son esas obras los que tienen que llevarle al poder y no las promesas que puedan hacerle al pueblo en unos cuantos meses de campaña, las promesas se las lleva el viento y tienden a ser olvidadas cuando conocen al poderoso señor dinero. ( millones) y está de por medio los favorcitos de campaña que tienen que pagarle a los compadritos.

   Por eso a través de estas lineas de tinta reflexiva, llego ante ustedes para compartirles la esperanza ilusa de que algún momento esto va a cambiar, pero no por causa de terceros sino por causa  meramente nuestra; las regionales, provinciales y distritales pueden prometernos todas las maravillas habidas y por haber, pueden hacer todas las alianzas que quieran, pueden buscar a los mejores financistas y pudientes; pero mientras no miramos al cielo hacia nuestro creador, mientras no renunciamos a nuestro espíritu de servidumbre a causa de nuestras necesidades, mientras no dejamos ese egoísmo de pensar en nosotros antes que los demás, mientras no compartimos de manera equitativa lo que poseemos, mientras seguimos arrojando desperdicios e inservibles en lugares públicos, mientras no nos conquistamos interiormente a nosotros mismos, vamos a seguir siendo el negocio redondo, la mejor inversión, vamos a seguir alimentando el ciclo infinito de nuestras malas elecciones, vamos a seguir siendo la triste comedia.

   Por eso este mes de octubre estimado lector, piensa con la cabeza y no con el higado, decide TU a quien eliges: En fin, la moneda ya fue lanzada, solo falta esperar la cara que saldrá elegida.

- Artículo publicado en Revista WAYRAVIENTO vol. 16 - Pag. 18